"Abrí la puerta y entré. Cuatro chicas y tres chicos se giraron. Sus miradas parecían ver un match de tenis vertical. Pensé, "ay, mi falda es muy corta, demasiado corta". Uno de esos chicos, me llamó. Era David, el master de la cita. No llevaba ni 10 segundos con él, cuando su sonrisa y naturalidad me contagiaron. Me dio mi kit de Bienvenida de La Gran Cita, el cual me puse a ojear en un lado del local, mientras esperábamos se completase el grupo.

 

Cloe y Spice, dos de las chicas que estaban ahí, se acercaron. Tras decirnos los nicks, pedir unos gin-tonic y pasar cinco minutos, ya me contaban que se me veía muy tranquila y segura, algo que aseguré no era así. Ellas habían ido juntas, porque resulta que Spice, contrariamente a su picante nick, era graciosamente tímida.

 

Un cuarto de hora más y el grupo completo. David alzó la copa entonando una cita de Henry David Thoreau, consiguiendo captar nuestras miradas. Nos explicó las reglas del juego, delicadamente nos invitó a las chicas a tomar asiento, para posteriormente hacer lo mismo los chicos. "Gong" Este sonido inició el primer encuentro, que precedió a los seis siguientes, todos ellos diferentes y especiales.... y sonó el "Gong" final

 

Finalmente, David nos explicó como rellenar el sistema de compatibilidades en la web de La Gran Cita. Cloe y Spice no esperaron a llegar a casa, y salieron del local muy bien acompañadas. Yo en cambio, elegí ir a casa ansiadamente y conectarme. Rellenado mi formulario de compatiblidades, había sucedido lo anhelado: un flechazo de Bono y una proposición de cita de  Brad. También, mandé un mensaje de relaciones a mis nuevas amigas para salir juntas el próximo jueves por la noche".

 
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